El podrido mercado del cine
Actualmente existen cinco grandes distribuidoras americanas, Hispano Foxfilm, Columbia TriStar, la Warner, Buenavista Walt Disney y la United International Pictures (UIP) que son fusión de la Universal y la Paramount. Existen otras dos grandes distribuidoras independientes españolas, Lauren y Tripictures, y aunque mayormente estrenan cine americano, son las otras cinco las que manejan todo el cotarro y se llevan el gato al agua.

Luego existen las salas de cines, que se llaman técnicamente empresas exhibidoras. Las más conocidas son Cinesa (propiedad de la Warner, Paramount y Universal), Ábaco, Cinebox y Yelmo Cineplex. Abaco compro cinebox en el 2007 convirtiéndose en la mayor empresa exhibora española.
La cantidad de cines existentes en España ronda las 4000 salas. Las mayoras empresas tienes gran parte del mercado: Grupo Abaco tiene 465 salas (Abaco 171 y 295 salas Cinebox), Cinesa Warner 416 y Yelmo 329 salas, le seguirían, Filmax, Lauren Films, Kinepolis, UGC, AMC, etc…)
Hace 40 años, la cosa era diferente. La mayoría de distribuidoras eran españolas, Mundial Films, que distribuía películas de Columbia Pictures, CB Films (Camilo Bori) que distribuía las de United Artists, As, Interpeninsular, Ízaro, Floralva, Filmax, Capitolio, Mercurio, Suevia-Cesáreo González, Lauren Films, Ifisa.
Las distribuidoras americanas más conocidas eran MGM, Hispano Fox Film, Columbia, Warner Bros, Universal y Paramount.

Antiguamente, las distribuidoras subastaban las películas a un precio fijo. Eran las empresas exhibidoras las que compraban la película por un determinado precio. El mejor postor era el encargado de proyectar la película en sus salas de cine con exclusividad y sin una fecha determinada. Estas empresas, que en su totalidad tenían muchas más salas de cine que en la actualidad, proyectaban las películas hasta que dejaban de ser rentables o se les terminaba el contrato de alquiler con la distribuidora. A veces, si un grupo de cines proyectaba una película durante mucho tiempo porque tenía mucho éxito y habían comprado otras y veían que alguna no les daba tiempo a proyectar, la alquilaban a otra empresa de exhibición. Normalmente se hacían pocas copias, ya que costaban mucho dinero. Los películas se exhibían principalmente en los cines de las grandes capitales y posteriormente se llevaban a los pueblos. Normalmente los retrasos eran de varios meses, pero se daban casos de incluso casi un año en pueblos de poca población. Más tarde, supongo que por la década de los 60 o 70, aparte del precio fijo, se añadió una cuota por taquilla. Como en antaño no existía forma técnica de controlarlo, existía la profesión de controlador de taquilla, que era un tipo contratado por la distribuidora, que iba pasándose por los cines y contando cuanta gente entraba al cine para luego comprobar que el propietario del cine no les había estafado.
Ahora todo ha cambiado, es la distribuidora la que impone la fecha de estreno, el número de salas a exhibir en cada película y el porcentaje de la taquilla, que puede varían entre un 40% a un 80% y que además cambia dependiendo de la semana de estreno. Por ejemplo, en la recaudación de la primera semana se cobra un 50%; la semana siguiente un 45% y, en caso de que se llegue a una tercera semana, el 40 por ciento.
El cambio se ha ido produciendo gradualmente, las distribuidoras extranjeras, cada vez pedían más por sus películas y los cines se fueron cerrando porque ya no eran rentables. Además, las grandes distribuidoras multinacionales empezaron a meterse en el mercado de exhibición creando modernos y cómodos cines y las multisalas. Poco a poco los cines de barrio fueron cerrando porque el público se cambiaba a estas nuevas y espectaculares salas de cine. Actualmente esto sigue así, por ejemplo, la Cadena Clarín, la cual tiene cines en Oviedo, Gijón y Avilés ha cerrado el año pasado el Multicine Clarín, que fue el primer multicine que se abrió en Asturias hace 26 años. En cambio en la misma ciudad, ha comenzado la construcción de un multicine de diez salas propiedad de una multinacional, situado en el Centro Cívico Comercial de Oviedo.
Las grandes multinacionales han conseguido gran parte del mercado tanto en distribución como en exhibición, consiguiendo así controlar los precios de las localidades e incluso de las palomitas. Ahora de una película se realizan hasta 700 copias, y eso que cada una cuesta más de 1000 euros, y se distribuyen a cualquier empresa exhibidora. A cuantas más mejor, ya no existe la exclusividad. Con este método, lo que consiguen las distribuidoras es quemar la cinta en pocos días, así lo pueden colocar con más facilidad en el mercado del alquiler y venta en videoclubs y centros comerciales, que por cierto, también es un mercado que controlan.
Me he empapao de toda la historia que has puesto. Me ha parecio realmente interesante, pues no tenia ni idea ^^
Las cosas cambian y de muchas de ellas no nos damos ni cuenta.
Gracias por este trocito de cultura del 7º arte
saludos!
pues que chollo se han montado las distribuidoras multinacionales, lo controlan todo, ahora que, poco van a ganar conmigo, jeje que no voy al cine desde hace y pico y las pelis que veo me las bajo de internet
Una pequeña rectificación, CB films no viene de Camilo Bori, sinó de Casimiro Bori.